El sábado 24 de octubre, en la primera jornada de la edición 28 de Hip Hop al Parque, la rapera bogotana Chelo Hop pisó una bandera de Israel en la tarima del Parque Metropolitano Simón Bolívar mientras se escuchaba la consigna “Libre Palestina”. Chelo Hop es el proyecto de Karol Restrepo González junto al productor AstrallBass.
En ese momento presentaba una canción de su próximo disco, Anatomía. Según la artista, el tema habla de paciencia y resistencia, y plantea 2030 como el punto de partida de un orden mundial sin genocidio palestino ni fascismos en el poder.
Las reacciones
La embajadora de Israel en Colombia, Vivian Aisen, escribió en X: “Rechazo categóricamente el acto de pisotear la bandera del Estado de Israel”. Pidió a la Alcaldía de Bogotá y a la Cancillería que se pronunciaran y dijo que el respeto no puede tener “dobles estándares”.
El concejal Andrés Barrios Bernal calificó el hecho de “intolerancia y antisemitismo” y anunció un debate de control político.
Idartes, que organiza el festival, respondió que “rechaza enfáticamente todo acto de odio y xenofobia”. Añadió que el acto es responsabilidad exclusiva de la artista y que “no representa de ninguna manera la posición del Gobierno distrital”.
Chelo Hop no ha explicado públicamente el gesto. A Canal Capital le dijo: “Mi mensaje está en mi música y Bogotá vive en ella”.
Un gesto que viene de lejos
La escena no salió de la nada. La guerra en Gaza ha dejado decenas de miles de muertos, y en 2025 una comisión de investigación de la ONU concluyó que Israel cometió genocidio, una conclusión que el Gobierno israelí rechaza. Desde entonces, la solidaridad con Palestina es una constante en los escenarios de América Latina, y el hip hop no es la excepción. Nació como voz de quienes no salen en los noticieros, y desde los primeros años del rap palestino, con grupos como DAM, se ha cruzado con esa causa.
Hay una distinción que no conviene perder: pisar una bandera es un gesto contra un Estado y su política, no contra un pueblo ni una religión. Criticar al Gobierno de Israel no es antisemitismo. Confundir las dos cosas sirve para silenciar la protesta y también para darle espacio al odio real contra las comunidades judías.
El episodio deja abierta una pregunta para los festivales públicos: dónde termina la libertad artística que Idartes dice defender. Llega además en un país gobernado desde agosto por Abelardo de la Espriella. Según el Semanario Voz, en esta edición varios artistas usaron la tarima para posicionarse frente a ese clima político.



